sábado, 4 de noviembre de 2017

Cuestión nacional. Andalucía. 1981


II.12. Andalucía.

No aceptamos la existencia de una nacionalidad andaluza en base a la cual potenciar un movimiento de liberación nacional.

La vía autonomista es potenciada por los partidos PSOE, PCE y PSA, partidos de líneas burguesas, y por el MCA, PAU-PTA. Basan su política en la construcción de un aparato estatal adaptado a las particularidades de Andalucía, que significan un reforzamiento del aparato estatal ya existente y perfecciona los aparatos de dominación de la burguesía.
Esta política autonomista potencia el chovinismo y es un enemigo de la unidad de la clase. Estamos contra la manipulación de las reivindicaciones obreras asociándolas al proyecto de autonomía burgués.

Las formas específicas que adoptan la explotación y la opresión que pesan sobre el proletariado y otras clases populares en Andalucía, tienen sus raíces en el desarrollo desigual del capitalismo, que es resultado de las diferentes relaciones de fuerza que se han dado en la formación de la burguesía como clase dominante, a partir de la alianza de la aristocracia terrateniente con la burguesía industrial y comercial.

La Andalucía subindustrializada y con índices de paro superiores a la media es la otra cara de la moneda de un desarrollo capitalista concentrado en Madrid, Barcelona, Valencia, Vizcaya y Guipúzcoa. En estas cinco provincias se sitúa el 48% del valor añadido bruto de toda la industria, contando con el 35,9% de la población activa. En las provincias andaluzas está situado el 10,19% del valor añadido bruto de toda la industria contando con el 14,7% de la población activa.

De estas cifras obtienen los políticos e ideólogos burgueses y pequeño-burgueses sus ideas para elaborar las teorías sobre la desigualdad regional, y sobre esa base deducir la “explotación” de unas regiones por otras.Pero estas teorías olvidan:

1.    El proletariado de las regiones llamadas ricas está explotado y oprimido y no participa en ningún beneficio por pertenecer a una comunidad “rica”. Las grandes concentraciones urbanas de Madrid y Barcelona albergan cientos de miles de trabajadores, la mayoría procedentes de otras provincias, que junto a los nacidos en dichas localidades, sufren la explotación económica y la opresión política e ideológica de las clases dominantes.

No existe, pues, una relación de dominación de los habitantes de la región rica sobre la región pobre, sino unas relaciones (económicas, políticas e ideológicas) de opresión y de explotación de clase en el interior de cada región.

2.    El desarrollo de las sociedades anónimas, por una parte, y la extensión del capitalismo a todo el territorio del Estado español, por otra, hacen que los burgueses nacidos en Andalucía obtengan sus ingresos de la explotación de la clase obrera del Estado, no únicamente de la que es explotada en Andalucía.

3.    La burguesía local, entendiendo así, la que tiene materializado el capital en medios de producción situados en Andalucía, obtiene sus ingresos de la plusvalía extraída de la explotación del proletariado. Las relaciones comerciales con otras fracciones burguesas, o con los capitalistas imperialistas extranjeros, no implican que sus intereses políticos la sitúen al lado de los trabajadores explotados y oprimidos, sino que sigue dominando el carácter burgués de sus intereses.

Con estos puntos queremos decir que la explotación y opresión capitalista sobre el proletariado es hoy una realidad a nivel de todo el Estado, realizada colectivamente la dominación sobre la clase obrera por la clase burguesa en su conjunto. Un burgués andaluz explota y oprime a los obreros del Estado, y un obrero cuya vida se desarrolla en tal o cual localidad es explotado y oprimido por el conjunto de la clase burguesa.


II. Diversas resoluciones sobre la situación actual de la lucha de clases. 
Resoluciones del Vº Congreso. Abril, 1981. Octubre nº 21, febrero 1982.

viernes, 3 de noviembre de 2017

Sobre la cuestión nacional. Euskadi. 1981


II.13. Cuestión nacional en Euskadi

En Euskadi, un sector de la clase obrera está sometido a una específica opresión producto de la forma también específica que ha tenido el desarrollo capitalista y, en general, la lucha de clases en aquel territorio. Esta opresión específica se sitúa en torno a la llamada “cuestión nacional” y toma sus formas en la lengua y, en general, en las tradiciones culturales. En base a esa opresión específica, el nacionalismo revolucionario trata de potenciar un movimiento de lucha y una conciencia nacional contra el Estado burgués para lograr “la independencia y el socialismo”.

En la lucha entre el nacionalismo revolucionario y el Estado burgués, tomamos partido por el nacionalismo revolucionario, denunciando la represión que sufre del Estado capitalista y apoyando las reivindicaciones justas que plantea. En las contradicciones entre el nacionalismo revolucionario y los intereses internacionales de la clase obrera, tomamos partido a favor de estos últimos.

Estamos por la unidad política y organizativa de la clase obrera, y en particular de sus diferentes sectores de vanguardia de todo el Estado, a los niveles de partido y sindicato, frente a la clase capitalista en su conjunto, y consideramos en estos momentos de especial importancia en Euskadi la lucha por un Programa de Defensa de la Clase Obrera, que, ante la ofensiva capitalista, consiga hacer frente a esta ofensiva y no confíe en ningún sector de la burguesía vasca para poner remedio a la situación.


Diversas resoluciones sobre la situación actual de la lucha de clases. Resoluciones del Vº Congreso. Abril, 1981. Octubre nº 21, febrero 1982.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Octubre-UCCO. Sobre la cuestión nacional. Euskadi. 1980

 Euskadi no es una nación por carecer de unidad económica propia que la separe de otras unidades económicas, unidad que se rompió en el proceso de formación del Estado español, en el cual la burguesía vasca se unió con las del resto del Estado para formarlo. Nuestra posición política no es favorecer la construcción de una nación vasca.

Euskadi no es un marco autónomo de la lucha de clases, pues la burguesía impone su política apoyada por el revisionismo y el reformismo a nivel general del Estado.

La opresión nacional se concreta en la opresión de la lengua y la cultura del pueblo vasco, y el resto de la opresión política e ideológica tiene las mismas características que en el resto del país.
Que, en Euskadi, la contradicción entre la burguesía y el proletariado es la contradicción básica y que por tanto el enemigo de la clase obrera es toda la burguesía del Estado y no sólo la burguesía centralista.


La Unión Comunista – Comités Obreros manifiesta:

1. La Revolución Socialista en el País Vasco sólo puede tener éxito si se enmarca en el proceso de la Revolución Socialista a nivel general del Estado, lo que implica la necesidad de construir el Partido al mismo nivel.

2. La situación política y la correlación de fuerzas permiten asegurar que el derecho a la autodeterminación del pueblo vasco, derecho que los marxistas leninistas defendemos, sólo podrá ser ejercido por este en la etapa socialista.

3. La lucha contra la opresión nacional forma parte de nuestra lucha contra la explotación capitalista, una de cuyas manifestaciones es la opresión nacional.

4. Contra el nacionalismo españolista nosotros oponemos en internacionalismo proletario, la unidad de todos los obreros del Estado contra el mismo enemigo común: la burguesía de todas las nacionalidades y regiones.

5. Es necesario apoyar los aspectos correctos de la política del nacionalismo revolucionario y de las fuerzas comunistas para conseguir el mayor grado de unidad posible de cara a combatir al enemigo burgués, intentando, al mismo tiempo, discutir las diferencias en el mayor grado que nos sea posible.

“Sobre la cuestión nacional. Euskadi”. Documentos del IVº Congreso de la Unión Comunista Comités Obreros (UCCO),  agosto, 1980. 

martes, 31 de octubre de 2017

Octubre-UCCO. Posiciones ante el problema nacional.1973


El movimiento nacionalista como parte del “movimiento popular” de nuestro país es tanto fruto de las justas aspiraciones democráticas de las masas, como de algunas reivindicaciones específicas de la pequeña burguesía. En tanto surge como protesta por la opresión de culturas, lenguas, etc, el movimiento expresa aspiraciones justas de las masas. En tanto surge como fruto de aspiraciones separatistas, autonomistas, racistas, expresa las reivindicaciones reaccionarias específicas de la pequeña burguesía de las distintas nacionalidades. Mientras que la ideología proletaria se basa en el internacionalismo, la ideología pequeño- burguesa se basa en el nacionalismo más estrecho.

Aun estableciendo las diferencias necesarias, los marxistas-leninistas no hemos de olvidar que sólo el socialismo podrá liberar a los distintos pueblos y nacionalidades de las viejas trabas a que están sometidos, sin caer en el error de pensar que sólo la cultura de las “nacionalidades” es la que está oprimida.

En la fase de capitalismo monopolista, de creación de un Estado único de la burguesía, los marxistas-leninistas no podemos fomentar las ideas nacionalistas y separatistas que tiendan a debilitar al proletariado frente a su enemigo común y único. El análisis de la España de hoy nos demuestra lo erróneo de trasplantar aquí reivindicaciones específicas de otros países y otras situaciones distintas.

El principio de fomentar la “autodeterminación de las nacionalidades” no se puede aplicar en “nacionalidades” en que el proletariado no sólo es mayoría (País Vasco, Cataluña), sino donde hoy por hoy es la vanguardia de la clase obrera nacional.

En las condiciones de capital monopolista de Estado, los marxistas-leninistas no podemos olvidar que la lucha de todo el proletariado nacional contra el Estado único de la burguesía exige también la construcción del partido único del proletariado. En las condiciones de nuestro país, la lucha por la dictadura del proletariado y la revolución socialista es incompatible con el fomento de las reivindicaciones pequeño-burguesas de separación o libre determinación de las nacionalidades.

Rechazamos el principio de “fomento de la autodeterminación de las nacionalidades y condenamos el racismo latente en ciertas tendencias separatistas de las nacionalidades, en tanto que son reivindicaciones específicamente pequeño-burguesas, y afirmamos que el papel dirigente de la revolución le corresponde al proletariado.

Mantenemos el principio leninista del internacionalismo proletario, que en la actualidad pasa por la creación del partido y del Estado único de la dictadura del proletariado como único método válido para derrotar al Estado único del capital monopolista, máxime cuando es el proletariado de las nacionalidades (nativo o inmigrado) el que ocupa y deberá ocupar el papel dirigente de la revolución socialista en España.


“Situación actual. Movimiento nacionalista” Plataforma política ampliada, aprobada en la ¿segunda? II Asamblea de Octubre, 1973.